En el evangelio de hoy, Jesús no sólo le pregunta a Pedro si lo amaba, sino que nos pregunta a cada uno de nosotros si realmente le amamos, y nos lo pregunta 3 veces, para que nos de tiempo a contestarle con el corazón y no sólo con la boca.
Después de oír este evangelio, hoy hemos tenido la misión, y durante dicha misión, la catequesis y las experiencias, a mi me seguía resonando esa pregunta, ¿amo a Jesús y soy capaz de decírselo de corazón?, una pregunta a la que como Pedro rápidamente le contestaría que si, pero realmente he de pensar mucho lo que la pregunta significa, pues no es sólo responder que si, si no que esa respuesta conlleva una gran responsabilidad, pues significa vivir como cristiano, intentando simular la vida de Cristo muriendo por los demás, y eso es bastante duro.
La misión de hoy me ha ayudado a seguir contestando si al Señor, porque el me ha ayudado a vencer mi pereza y mis vergüenzas para poder dar mi tiempo para la evangelización, y además comprobar como las palabras se hacen carne y realmente como dijeron, esta misión me sirve a mi como persona, el Señor la ha preparado para mi y eso me ha hecho estar contento.

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